Con un tercio de la humanidad confinada y
las escuelas de la mayoría de países cerradas, los expertos en educación
vaticinan lo que vendrá después de la crisis sanitaria, la que ya llaman
"la segunda ola" de esta pandemia: las secuelas psicológicas en los
niños después de un largo tiempo encerrados, además de las graves consecuencias
educativas a las que se enfrentará la sociedad. "Sienten frustración por
no salir de la casa, no son capaces de expresar sus sentimientos de manera tan
clara como un adulto, y la falta de contacto personal con sus amigos, también
puede acarrear consecuencias mentales", explica López Boo.
Las escuelas son una institución que va más allá de la
enseñanza: son centros de juego, además del lugar donde se forjan las primeras
amistades. Y para muchos pequeños de familias en exclusión social son un
comedor donde reciben desayuno y almuerzo, esenciales para una buena nutrición.
Que cierren, de manera prolongada puede tener graves consecuencias, no solo
educativas. "El impacto en la región no va a ser parejo, va a afectar más
a aquellos que ya eran vulnerables", explica Horacio Álvarez, especialista senior de Educación del
BID en Panamá, que señala cómo ya hay escuelas en las que de manera online se están
haciendo las mismas tareas docentes, y en otras nada, especialmente en las
zonas rurales o marginales suburbanas, donde la conexión a Internet es un
desafío más.
Existen dos impactos a nivel educativo que
Álvarez encuentra que van a surgir después de esta crisis y que pueden expulsar
a muchos niños de la escuela. Uno es qué va a pasar con aquellos alumnos que no
han acabado sus estudios pero estaban a punto de incorporarse al mundo laboral.
El segundo, un problema que ya tenían los sistemas educativos previamente: los
alumnos repetidores, que el sistema hace fracasar. "Los chicos entre 14 y
15 años que estudian por las noches, o en los fines de semana, ya eran
vulnerables antes de la crisis y ahora van a serlo aún más", advierte el
experto.
"El foco para luchar contra esta
pandemia se ha puesto, como es evidente, en el sistema sanitario, seguido del
aspecto laboral, pero lo que afecta directamente a las familias es la
educación. En países de la región donde la educación ya mostraba una gran
brecha entre ricos y pobres, entre los del área rural o urbana, y entre los
distintos países, esta situación la exacerbará aún más si no tomamos medidas
fuertes o correctivas una vez superada la crisis", contextualiza Álvarez.

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